Este es el examen final de Pensar en probabilidades. Reúne todo el curso: el salto de posible a cómo de probable, la visión exterior y las tasas base (base rates) que todo el mundo olvida, el valor esperado (expected value) y la ruina que puede hundir incluso una apuesta de valor esperado positivo, pensar en rangos honestos en lugar de en puntos de falsa precisión, y la dura verdad de que una buena decisión y un buen resultado no son lo mismo. Tomaos vuestro tiempo y razonad cada pregunta a fondo; varias parecen fáciles hasta que detectáis la trampa escondida entre los números.
Cómo funciona este examen
Leed con atención: este examen es definitivo. Cada pregunta aparece de una en una. Una vez que envías una respuesta queda bloqueada para siempre: no hay vuelta atrás, ni reintento, ni reinicio. Tu puntuación permanece oculta hasta el final, donde verás un veredicto de aprobado o no superado. La nota de aprobado es el 70 %. Algunas preguntas te piden que selecciones todas las respuestas correctas.
¿Cuál es la distinción más limpia entre posibilidad y probabilidad?
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Resumen del curso
Visión de conjunto
Pensar en probabilidades, en una imagen
- Pensar en probabilidades
- Posibilidad frente a probabilidad
- «Posible» es binario y casi inútil; ponle un número calibrado entre 0 y 1
- Tasas base
- Adopta la visión exterior; la frecuencia de la clase de referencia ancla tu estimación
- Valor esperado
- EV = Σ(probabilidad × resultado); cuida la varianza y nunca arriesgues la ruina
- Pensar en rangos
- Los puntos son falsa precisión; da mejor/peor/base e intervalos del 90 %
- Decisión ≠ resultado
- Juzga el proceso, no el resultado; cuidado con el sesgo de resultado y el retrospectivo
- Posibilidad frente a probabilidad
Ideas clave
Pensar en probabilidades significa negarse a parar en «es posible». Casi todo es posible; la pregunta de verdad es cómo de probable, expresada como un número calibrado (y convertible a cuotas). Empieza por la visión exterior: la tasa base en la clase de referencia correcta ancla cualquier estimación, e ignorarla (Tom W., el problema de los taxis) es el error más común y costoso. Pondera las opciones por el valor esperado —Σ(probabilidad × resultado)—, pero nunca olvides la varianza y el problema de la ruina: una apuesta de EV positivo que puede dejarte a cero no merece la pena, porque solo cobras la media a largo plazo si sobrevives. Expresa tu incertidumbre como un rango, no como un punto de falsa precisión —mejor caso, peor caso y caso base, con un intervalo del 90 %—, y recuerda que el río de 4 pies de profundidad de media aun así te ahoga. Por último, en un mundo regido por el azar, una buena decisión no es lo mismo que un buen resultado: juzga el proceso, resiste el sesgo de resultado y el sesgo retrospectivo, y date suficientes intentos para que la habilidad se separe de la suerte. Ponle un número, y luego juzga la apuesta, no el resultado.